La bibliocleptomanía

“El infinito en un junco” es el libro de Irene Vallejo que habla sobre la historia de los libros. No lo he leído aún. He ojeado rápidamente su contenido de manera furtiva en alguna librería.  Al ver mi pequeña y casi vergonzosa biblioteca, me puse a pensar que cada uno de mis libros tiene también[…..]

El hombre aparecido

Cada vez que pienso en el baile, crece en mí la idea que fui un niño recogido, que alguien pasó un día de marzo por el frente de mi casa, me metió en una caja de cartón, timbró y salió corriendo. Yo no sé cómo me crie, porque ni siquiera clasifiqué al apodo de “Platanitos”,[…..]

¿Desayuno o comida?

En una sociedad falocéntrica como la nuestra, vivimos más pendientes de con quién nos vamos a acostar que con quién nos vamos a levantar. Aunque somos pacatos y tapados, a los hombres y mujeres, a los blancos y los negros, a los pobres y los ricos, a los adolescentes y también a los atardescentes, nos[…..]

Los bocados

Fuimos una familia clase media-media con sueldo de empleados.  Siete hermanos y sin perro. Y sin carro.  Mi papá era un tipo bueno, de palabra,  de esos viejos de antes, que tenían la costumbre ancestral que, de su almuerzo o su comida, repartía pequeños bocaditos a la prole. En el ritual, los hijos, de mayor[…..]

Amores ciegos

Los que tenemos hijos, sabemos que siempre tenemos y tendremos, una forma distinta de ver las cosas, un doble rasero, cuando se trata de ellos. Frente a los demás, podemos decir y hacer lo que nos venga en gana, pero a la hora de juzgar lo que ellos hacen o dicen, generalmente tenemos una vara[…..]