Dejarnos ir

Dejarnos ir

Lo intentamos tantas veces y lo hemos llorado tantas veces, que tal vez lo mejor es dejarnos ir. Entre tus dudas y mis imprudencias, entre tus imprudencias nunca aceptadas y mis dudas, lo arruinamos.

 

Somos el ejemplo perfecto del auto saboteo. Hicimos todo lo posible para que no funcionara y aunque tuvimos muy buenos momentos, la vida se nos fue entre reclamos y dudas, entre peleas y malos tratos, entre el egoísmo y la arrogancia, entre la insolencia y la grosería, entre el desahogo y los perdones.

 

Entre tus dudas y mis imprudencias, entre tus imprudencias  y mis dudas, lo arruinamos.

No sé si fue el amor que muchas veces nos juramos o el descaro, pero nunca le pusimos un alto a lo que nunca debió pasar. Tal vez a la primera señal de desconfianza, debimos parar, tú para que pudieras seguir una vida tranquila, sin dudas con respecto a lo que soy y yo, porque era inaceptable que dudaras de mi, sin ninguna razón válida. Siempre creíste merecer algo mejor, pero la vida o Dios me puso en tu camino. Mal por ti, pero como en la película que alguna vez vimos abrazados, “ no se aceptan devoluciones”. Esa persona era  yo. Esa persona soy yo. Con lo malo y con lo bueno. No hay más.

 

Como un par de adolescentes metimos en el medio el tema de las redes sociales, tan banal y tan superfluo, pero tan fuerte y tan potente, que terminó por separarnos. Le dimos mayor importancia  a un like, a un tuit, a una foto, que a la persona de carne y hueso con la que dormíamos, con la que comíamos, con la que masticábamos nuestra precaria situación económica.

Odio las redes sociales porque se metieron en medio de nuestra vida para arruinarla por completo

Ya pasó el tiempo de los reclamos. Lo que pasó, pasó y no hay forma de cambiarlo. Ya te he pedido perdón por las cosas que hice y que no debieron suceder. Tu conciencia ( no tu arrogancia) te dirán también en qué te equivocaste.

 

Deseo buena vida para ti, y en mi extraña relación con Dios, siempre tendrás un lugar especial. A pesar del dolor, hay que seguir adelante, abiertos a la vida en todas sus formas y colores. De pronto, alguien llegará a nuestras vidas a curarnos las heridas.

 

Sé lo que estoy escribiendo pero también sé que me arrepentiré de haberlo dicho. Hoy me dejo ir. Me basta con el recuerdo de lo bueno

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