El fantástico Doctor Fauci

Hace un año, prácticamente nadie lo conocía. Hoy, en vista de las circunstancias,  con su cara de abuelo afable, que exuda confianza y sabiduría, se convirtió en el sensei de la pandemia en los Estados Unidos y en el mundo. Se trata de Anthony Fauci, un científico que dirige el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos desde hace 36 años.

 

Médico de la Universidad de Cornell e hijo de un farmaceuta de origen italiano. Tiene títulos honoríficos de 45 universidades del mundo, recibió casi todas las condecoraciones posibles en su área y alcanzó en 2008 la mayor distinción presidencial de su país: la Medalla de la Libertad. Sin embargo, lo que el mundo le agradece y reconoce, fue haber sido el dique para la verborrea de Trump durante la pandemia.

 

La gracia de Fauci, además de su conocimiento o tal vez en virtud de él, ha sido la de sortear y asesorar a seis presidentes norteamericanos: Ronald Reagan cuando explotó el sida y siguió con George H. W. Bush, quien lo reconoció como “su gran héroe” precisamente por su lucha contra el VIH. Luego, en la era de Bill Clinton, lidió con el virus del Nilo; con George W. Bush, contra la amenaza del SARS; y con Obama, frente a la gripa porcina.Con ninguno tuvo problemas, hasta que se encontró con Trump, empecinado en minimizar los efectos del Covid 19 para no dañar la economía, con la que suponía iba a lograr la reelección. Ni lo uno, ni lo otro.

 

Hace un año casi nadie lo conocía fuera de los Estados Unidos. Hoy es una estrella mundial

 

Fauci tuvo la ingrata labor de advertir los peligros del contagio, de indicar que el covid 19 iba a cobrar muchas vidas, que el tapabocas debía ser de uso obligatorio, que las reuniones multitudinarias iban a ser cosas del pasado y que las vacunas debían verse con sano escepticismo. Lamentablemente para el mundo, Fauci tuvo razón en todo y sin embargo no ha salido a reclamar la gloria ni a jactarse de su sabiduría.

 

Hoy sigue en su laboratorio, buscando soluciones y haciendo estudios, que le sirvan a la humanidad, antes de una nueva catástrofe.

 

Mauricio Liévano

“Me gustan los juegos de palabras. En realidad más los juegos que las palabras”. Fundador de Atardescentes

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