El grito

He acumulado tantos miedos, tantos odios,

tantos sueños sin cumplir, tantas mentiras,

tantos daños, tantas dudas,

tanta mierda en la cabeza,

que llega el momento de parar.

 

Y nunca es fácil,

porque siempre es doloroso,

siempre confunde y atolondra

y no queda más remedio que llorar

 

Suena terrible, pero resulta sanador

porque llega el tiempo bendecido de dejarse en carne viva

para evitar que nos consuma la gangrena

 

Lo mejor es llorar en soledad para evitar el riesgo de infección,

decirse la verdad sin vacilar, sin echar la culpa a nadie,

asumir lo que nos toca, soltar lo que no sirve y luchar por lo que importa

 

Hasta que llega el momento de sanar

porque una cicatriz significa que dolió

y dolió porque importó

 

Cuando uno se rompe

o se deja desangrar,

o se cose, se zurce, se teje

y avanza por la vida con su millón de cicatrices,

que no son más que  la muestra de un intento.

 

Por eso,cicatrizar es una forma de consentir el alma,

una especie de apapacho para un dolor que se ha sanado

pero no hay forma de curar si antes la herida no ha sangrado

si los rotos no tienen su remiendo, no tienen su remedio

Mauricio Lievano

“Me gustan los juegos de palabras. En realidad más los juegos que las palabras”. Fundador de Atardescentes

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