Entre el amor y el humor

Entre el amor y el humor, escojo sin duda el sexo, porque un buen polvo me hace reír y me enamora. Sé bien que muchos se escandalizan cuando una mujer habla de sexo, pero la verdad, hace rato dejó de importarme.

Y no es que yo vaya por la vida buscando a quien follarme. Por el contrario. Como las guanábanas del Carulla de la esquina, miro bien, a veces toco y siempre escojo.

De hecho ando entusada porque me separé hace poco más de un mes. He tenido que cambiar porque arme mi vida junto a él, pero estoy segura que el tiempo ayuda y algún día hará su parte.

Como sea, me he quedado con las cosas buenas y entre todas, sin duda, el sexo fue una de ellas y eso fue y será una bendición, porque encontrar un buen polvo es casi, casi, un milagro.

La elasticidad está pasada de moda. Hoy, lo que exige el buen sexo es creatividad porque no se trata de saberse posiciones- que también- sino de tocar el punto exacto en el momento indicado. Por eso, uno no es lo que sabe sino lo que inventa y para eso, el amor ayuda porque en ese caso uno está más pendiente de lo que el otro quiere y necesita, que de sus propias peticiones. Si es compartido, mejor y entonces los orgasmos serán siempre el resultado.

Con él, el sexo siempre fue poderoso y constructivo. Puede que en otros aspectos de nuestra vida de pareja, nunca pudiéramos ponernos de acuerdo, pero en cuanto al sexo nunca tuvimos queja, ni él, ni yo. En cualquier momento, en cualquier lugar, siempre tuvimos ganas. Incluso el día de nuestra última pelea, lo que también demuestra que un buen polvo no necesariamente construye una relación, pero ayuda y si no ayuda, por lo menos se disfruta.

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Flore Manfrendi

Ecléctica y bizarra. Codirectora y bloguera

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