Héroes de hojalata

A veces todo pasa. A veces sólo pasa. Y es que la vida suele ser más sencilla de lo que nos parece. Nos aferramos a las personas y a las cosas porque buscamos un alero protector que nos proteja de la lluvia que moja la existencia. Y así nos va.

Somos egoístas y por eso vivimos presos de la angustia y la falta de humildad. Queremos que todo gire en torno a nuestro ego y nos aferramos a la idea de que el mundo, el único que existe, es el que pasa por el frente de nosotros.

 

Creamos mundos ideales, con héroes de hojalata y laminilla, que solamente están en nuestros sueños y delirios. Si las personas no son como nos gustan, tomamos dos caminos: las odiamos sin remedio o les colgamos cualidades que no poseen, para que se acomoden a las necesidades que tenemos, algo así como aborrecerlos por lo que son y amarlos por lo que no. Ese, sin embargo, es un mundo imaginario y como borracho entrando de puntillas en la casa, nos damos contra las paredes, nos estrellamos con el gato y las patas de la cama. Y sufrimos, sufrimos mucho, porque nadie sufre más que un mentiroso que sabe la verdad.

A veces  todo pasa. A veces solo pasa…

Tal vez, todo seria más fácil si amáramos a las personas por lo que son y como son y no como queremos que ellas sean, porque a la larga, todos somos seres contumaces, que es la forma bonita y delicada de decir que cada quien hace y es, lo que le venga en gana, sin importar lo que digan los demás, porque una cosa es estar roto y otra, descosido.

Idealizar a las personas no es una muestra de cariño. Por el contrario, encierra un toque de arrogancia e insolencia, de pequeños odios y de inquinas por no ser lo que soñamos, por no venir a lamernos las heridas o a llenar nuestros vacíos. Los otros son con sus errores y sus lamentos, con sus defectos y amarguras, sus risas y sus miedos, su bondad o su malparidez extrema y cambiarán cuando su conciencia así lo dicte. O se morirán así, creyendo que están en lo correcto. Por eso, si algún día decidimos amar a alguien o quererlo, o estimarlo o aguantarlo será ( debería ser) con su equipaje completico. Nadie, necesita que le pongan esencias que no tiene ni antifaces que no pide. Si acaso un poquito de cariño…

Mauricio Lievano

“Me gustan los juegos de palabras. En realidad más los juegos que las palabras”. Fundador de Atardescentes

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