La fémina

Amo ser mujer. No me veo siendo hombre y no porque tenga nada contra ellos, porque los amo y me encantan, sino porque cada día me miro al espejo y me gusta lo que veo.

 

Saboreo mi forma de ver el mundo: Compleja, amorosa, sensible, sensual, perceptiva, alterable, erótica, afectuosa, inteligente, segura, elegante, entrañable, colérica y mudable.

Amo ser mujer y no me veo siendo hombre

Soy lo que soy y así me quiero, así me gusto. Tomo de los demás lo que me sirve. Si amo, amo desde el útero a la nuca, desde el pie hasta las puntas enredadas de mi pelo. Me entrego y poco me arrepiento, así me traicionen o me estafen, porque el que quiera estar siempre tendrá asegurado su lugar y el que no, pues no hará falta.

Me encanta la moda, las redes sociales, el chisme, las mascarillas y dormir hasta bien tarde. Amo el sexo con locura porque todo lo cura y hasta ahora nadie se ha quejado. Una caricia me derrite, así provenga de mi mano y agradezco porque pocos malos polvos me han tocado.

Soy lo que soy y así me quiero, así me gusto

Leo, bailo, cocino, me río y amo salir a caminar. Mis errores me delatan, pero no me definen. Reconozco mis deslices y sé pedir perdón cuando me toca. Doy las gracias y estoy intentando escuchar más de lo que hablo. Me gustan los hombres inteligentes, que me hagan reír, que me consientan, que me apoyen, que me admiren, que me cumplan y si por añadidura, trae flores, mucho mejor.

Todos los días son mis días y de los ochos de marzo no me acuerdo ni menos los celebro.

Flore Manfrendi

Ecléctica y bizarra. Codirectora y bloguera

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