La historia del parqués

La historia del parqués

El parqués, el tejo y la envidia son un invento colombiano, que hace parte de nuestra forma de ser. Hay personas, para las que el parqués es un juego ciencia, un rompe cráneos  estratégico, un esparcimiento diario, donde se deja parte de la vida.

Aunque su origen es criollo, proviene del parchis  español, que a su vez es una copia del parchisi  originario de la India, cuyo tablero era una representación del jardín del emperador Abdul Momin, sultán de Brunei en 1852. En el juego original, el  emperador se colocaba en el centro y las fichas representaban a las mujeres más bellas de la India que se peleaban el honor de estar con él.

El parqués, el tejo y la envidia son un invento colombiano,

En la versión española, únicamente se juega con un dado y cuatro fichas para cada uno de los participantes en un tablero para cuatro o seis participantes. En la versión colombiana, se juega con un par de dados y sus reglas varían de familia en familia, porque cada una se siente con derecho a inventar su propio reglamento.

Se cree que llegó a Colombia por la zona del Valle del Cauca de la mano de esclavos británicos que vinieron a trabajar en los ingenios azucareros. La esencia es la misma: dar la vuelta entera con las cuatro fichas, antes que los demás. En el camino, existen tropiezos, trampas y estrategias que ponen los demás para impedirnos llegar a nuestro destino. Como en la vida misma.

Es un juego de azar, pero hay quién cree que es juego ciencia

Claramente es un juego de azar, pero hay quienes creen tener fórmulas mágicas para ganar: Desde  sesudas estrategias, hasta trampas invisibles como poner los dados de una forma específica en la mano para sacar pares y avanzar. Muchos  creen que el poder está en los dados con que juegan o en el color de las fichas que se escoge. La decoración del tablero cambia de región en región, aunque generalmente están asociadas con  elementos de la cultura popular. Hay tableros para niños, para viejos, para adictos, para especialistas y para principiantes.

Los que saben o lo practican mucho, se lo toman en serio y se convierte casi en una cuestión de honor. Los que no, se demoran en contar, comenten errores infantiles y les sacan la piedra a  demás cuando ellos ganan.Como sea, hay familias para las que el juego de parqués se convierte en un ritual diario y dependiendo del genio de los participantes, puede terminar en risas, en rosas o en pelea.

 

Dedicado al compañero, campeón de campeones 

 

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