La ley de la atracción

Existe una creencia pseudocientífica según la cual la mente a través de los pensamientos conscientes o inconscientes influyen sobre la vida de las personas.

 

Yo en realidad de eso no tengo la menor idea. De lo que sí sé es de esa situación mágica, asombrosa y casi esotérica cuando dos personas que se atraen, se encantan y se cautivan. Fuegos grandes como dice Galeano que “arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende”.

Podría ser el destino, pero lo único cierto es que en sentido inverso a la frase de Cortázar, hay personas destinadas a ser, amores inevitables, porque aunque el mundo es redondo, siempre hay una esquina donde podemos tropezar.

Hay personas destinadas a ser, a ser pareja y a encontrarse en una esquina.

Una vez se miran a los ojos, nadie puede detenerlo. Es como si el universo pusiera en marcha un gigantesco mecanismo imparable, irresistible, indomable e invencible. No importan los problemas, los tiempos, los obstáculos, las rencillas, las trabas y los estorbos, porque la atracción es tan fuerte que terminan por juntarse para sacarse chispas o simplemente morir en el intento.

Amo esas historias porque nunca necesitan de una explicación. Simplemente pasan y dejan huella en todos. Nadie sale igual de lo que entró. Debe ser eso que llaman felicidad, eterna o fugaz, pero felicidad al fin y al cabo…

Flore Manfrendi

Ecléctica y bizarra. Codirectora y bloguera

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