La maña y la ley

 

Dice que la historia que el maniqueísmo es el nombre que recibe la religión fundada por el sabio persa Mani, quien decía ser el último de los profetas enviados por Dios a la humanidad, siguiendo a Zoroastro, Buda y Jesús. Se caracteriza por creer en la existencia de dos principios contrarios y eternos que luchan entre sí: el bien y el mal.

En nuestro caso, vivimos presos de la moral, a través de la cual juzgamos lo bueno o lo malo de todo aquello que pasa a nuestro alrededor y de lo bueno y lo malo que hacemos cada día. La moral está basada en valores, así como la ética, en principios. Ambas, son las que nos hacen seres especiales y nos distinguen de otros seres vivos, porque es raro ver a una ameba pensando.

La cosa se complica, cuando intentamos meter a los demás en nuestro saco, a dictar normas y modelos, pautas y criterios, como si los otros no tuvieran los propios y por eso, generalmente, esa interacción termina convertida en una discusión.

Vivimos presos de la moral, a través de la cual juzgamos lo bueno o lo malo de todo aquello que pasa

En cualquier relación, lo normal es pensar distinto y cuando se piensa parecido, siempre se llega por caminos diferentes. Le tenemos un miedo terrible al disenso y a la diferencia, al desacuerdo y la discordia. Creemos que la paz y la armonía sólo viene del pensar de igual manera.

La discusión nos enriquece si estamos dispuestos a escuchar, a entender las razones de los otros, porque de alguna manera, nos guste o no, lo aceptemos o no, somos seres eclécticos, hechos de pedacitos de los otros, porque pura ni el agua y virginal ni las monjas de clausura. Por eso, bienvenida la paz que traen los tropeles.

Le tenemos miedo al disenso y a la diferencia

Lo bueno o lo malo, no son más que puntos de vista, acuerdos que logran las sociedades en consenso para moverse y ser. Juzgar a los demás por nuestras creencias y preceptos, termina siendo un riesgo profundo que divide y despedaza, porque la maña termina convertida en costumbre y la costumbre en ley.

Elena Villalba

Me gusta el sexo oral y escrito. Bloguera especialista en la condición humana

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