Los huerfanitos

Estamos llenos de gente con buenas ideas, pero con malas intenciones, porque a la hora de proponer, todos tienen doctrinas ingeniosas, frases rimbombantes, salidas avispadas, soluciones asombrosas, pero en el momento de mostrar los resultados, nos hacen pistola con los dedos de las manos y los pies, porque lo único que les interesa es el poder.

Vamos llegando al punto de ponernos a escoger la forma de morirnos: de Covid, de cáncer o de un simple catarro, como si eso importara, como si al final el resultado no fuera siempre el mismo. Estamos un poco huerfanitos, porque muchos tendremos que elegir el que menos nos disguste, lo que de alguna manera es perpetuar este sistema nauseabundo que tenemos, en el que cualquiera se junta con cualquiera como en una fiesta swinger donde todos se voltean y se vuelven a voltear, se dicen y desdicen, se hacen y deshacen en una absurda pantomima, una puesta en escena, un circo pobre que va de pueblo en pueblo intentando arrancar una sonrisa con los mismos chistes malos de hace años.

Estamos llenos de gente con buenas ideas, pero con malas intenciones

Y nosotros los de a pie y cuentas por pagar en la tienda de la esquina, somos bobos de ocasión que nos montamos en esas carrozas de comparsa para comprar las peleas de los otros, para gritar a voz en cuello que el nuestro sí nos salvará de la tragedia y si por casualidad, alguien vocifera lo contrario en la otra esquina, nos daremos en la jeta defendiendo unas deidades vacuas y banales, que siempre encontrarán la forma de justificar su ineficacia a la hora de cumplir lo prometido.

Elegir es – debería ser- es un acto íntimo como sacarse los mocos o hacer el amor, que nos proporcione felicidad o por lo menos paz, pero en estos tiempos que nos corren, ni siquiera eso. Acá todo el mundo se siente con derecho a preguntar, instigar, requerir, incitar, afirmar  sin darse cuenta que es un acto transgresor con el otro, que lo invade y lo  incomoda. Y  lo peor, es que caemos en la trampa y entonces  elegimos el Covid o el cáncer o el catarro, sabiendo de antemano que al final nos moriremos.

Elegir es un acto íntimo como sacarse los mocos o hacer el amor

Huerfanitos en busca de cariño, desabrigados rebuscando en quién creer, despreciados edulcorando una esperanza, tonticos del momento, que nos dejamos engatusar cada cuatrienio. Y así nos va.

Mauricio Lievano

“Me gustan los juegos de palabras. En realidad más los juegos que las palabras”. Fundador de Atardescentes

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