Los nuevos comienzos

Acá hemos hablado muchas veces de esas relaciones complicadas en las que nadie cree, ni siquiera, sus protagonistas. También hemos hablado del dolor de una ruptura, porque como dice Sabina, “no hay una historia que tenga un final feliz. Si es amor, no tendrá final y si lo tiene, no será feliz”.

 

Sin embargo, hoy quiero hablar de la esperanza, de la posibilidad de empezar de nuevo con la persona que se ha amado, de arrancar de cero aunque parezca imposible, porque dos personas que se aman, deben darse permiso para empezar una vez más. No importa las veces que lo hayan intentado, no importa lo que digan los demás, no importa lo difícil que parezca. Si hay amor, hay que intentarlo.

Otra cosa es cuando ese sentimiento se ha convertido en algo diferente ( rabia, cariño, amistad, misericordia, etc), porque en ese caso, lo mejor es decir adiós de buena manera, sin necesidad de herir al otro, porque está bien no amarse, pero dos personas que lo hicieron tienen algo en común que los unirá toda la vida.

 

“Hay que hablar de la esperanza y por eso hay que decirse la verdad sin vacilar”

 

Cuando dos personas que se aman deciden separarse, es evidente que los momentos malos superaron a los buenos y que a veces hay circunstancias que los empujan a alejarse. Lo obvio, también, es que nadie se separa por la pelea en el restaurante de hamburguesas, sino que es el resultado de muchos desencuentros, de muchos desatinos, de muchas situaciones que no se supieron manejar y de las que ambos fueron responsables y ese tal vez  es el primer requisito de la nueva oportunidad: asumir lo que nos toca, pedir perdón si es el caso y perdonar siempre, sin necesidad de enjuiciar al otro hasta verlo sangrar y desaparecer. Tampoco hacer como si nada hubiera pasado, sino hablarlo de una forma amorosamente firme.

Las relaciones de pareja están determinadas por la individualidad de las personas. Es a partir de allí que se construyen o se derriten. Si no hay un engaño inicial de por medio con respecto a lo que somos, escogemos amar a los otros por lo que son, con sus defectos, con su equipaje y por supuesto también con sus virtudes. Entre adultos, eso es – debería ser- una elección libre y diaria. Sin embargo, las cosas se pervierten cuando pretendemos que el otro nos cure nuestros rotos, rotos que incluso muchas veces, no sabemos ni siquiera que tenemos. Por eso, el primer paso es y será, la sanación individual, que cada uno hará a su manera, a su ritmo, pero con un requisito sine qua non: decirse la verdad sin vacilar. Cada cual estará listo cuando así lo sienta, pero pretender la perfección ( la mía o la del otro) es una soberana tontería porque los seres humanos somos perfectibles, es decir que nos vamos construyendo a cada día. Igual y aunque difícil, si queremos volverlo a intentar, lo mejor es soltar la relación pasada, dejarla ir y verla como una experiencia que no se debe repetir, porque quedarse mascullando los errores y los dolores del pasado, nunca le abrirá paso a esa nueva relación.

“Las relaciones de pareja están determinadas por la individualidad de las personas. Es a partir de allí que se construyen o se derriten”

Por eso, los nuevos comienzos necesitan de cojones y de ganas, de talante y verraquera, de verdad y decisión, de valor y de coraje, de temple y de arrojo y sobre todo de amor propio que es la única manera de amar al otro. Si algo de esto falla, lo mejor es irse a rumiar su cobardía a otro lado.

Elena Villalba

Me gusta el sexo oral y escrito. Bloguera especialista en la condición humana

COMMENTS

  1. Avatar

    Soy una persona mayor , sin mucho conocimiento de tecnología, llegue a su página y me gusta mucho , no sé cómo leer todos los blogs publicados .
    Pero ahí voy disfrutando

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