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Las cosas

Las cosas  sin personas son vacías y  a las personas sin sus cosas se las lleva el viento.

 

 

Retrato de familia

Era una casa de dos pisos, con jardín y antejardín, con patio y con garaje, donde nos acomodábamos con mis otros seis hermanos

A decir verdad, en las cuentas de mi papá, por los menos, los dos últimos, fuimos encargos no pedidos, que de alguna manera descuadramos su exiguo presupuesto.

 

 

 

Sospechoso

Me declaro sospechoso. Sospechoso, por ser un tipo taciturno, habitualmente callado y silencioso. Sospechoso por no declarar la guerra ni siquiera a los que sienten que me odian. Me declaro sospechoso, el me quiera juzgar, que lo haga sin que le remuerda la conciencia…

 

La misma mismidad

Si no unta o no embadurna, no es buen sexo, no es buen juego, no es buen libro, no es buen postre. Llegó el momento  de vivir  las cosas simples porque de  a poquitos también podemos encontrar nuestro destino…

 

 

 

La verdad sabida

Me río de mi, no porque no me quiera sino tal vez por todo lo contrario. Porque me arma, me remienda, me construye y me levanta. Me río de mi porque me salva de tanto veneno y tanta escoria, de tanto odio y tanta mala leche derramada. Me  río de mi, porque es gratis y no necesito el permiso de nadie para hacerlo y porque al final  tengo claro que toda infelicidad nace de una comparación…

 

 

 

La ciudad de las cosas

Tengo claro que la sabiduría es una tortuga, viajar liviano, que no es lo mismo que viajar vacío, escuchar, escuchar mucho, pero también hacerme a oír. En fin, lo que quiero es dejar de ser ola para convertirme al fin en playa…

 

 

El que no llora no sana

El arte de reinventarse, de reintentarse, es cuestión de filigrana y como el viejo oficio del kintsugi japonés, la idea es  embellecer lo roto, reparar lo resquebrajado, hermosear lo agrietado sin negar los avatares de la vida porque al fin y al cabo, el que no llora, no sana.

 

El humor y el amor

Una pareja que no se ría, está condenada al fracaso, porque puede faltar la plata o la comida pero nunca los motivos para reírse. La risa nos salva, nos empuja, nos anima, nos ayuda, nos hace ser mejores.

 

 

 

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