Sálvese quien pueda…

Sálvese quien pueda…

Escribir contra Duque es muy fácil, prácticamente se hace solo, aunque el problema es que se desactualiza muy pronto, porque no pasa un día en que no suceda algo y una embarrada tape la siguiente.

Que juegue veintiuna o que toque guitarra es lo de menos. Al fin y al cabo, hemos tenido presidentes borrachos, mafiosos, ladrones, con Alzheimer y hasta poetas. Aunque suene triste y sea una vergüenza decirlo, no son pocos los mandatarios con embajadores y ministros desleales, que incumplan lo prometido en campaña, que se arrodillen a lo que diga Estados Unidos, que presenten una economía precaria, que repartan puestos y contratos, que potencien el abuso de la autoridad policial y militar, que hagan osos internacionales, que gobiernen para los mas ricos y ‘claven’ a los más pobres y que no generen empleo. Pero eso no es consuelo.

Duque se disputa con Pastrana el título de presidente más malo de la historia

El problema con Duque es que cada día se parece más a Puyi, el último emperador de China que subió a los dos años al trono, impuesto por una casta en el poder sin tener la más mínima idea de gobernar, o mejor dicho, sin tener la más mínima idea de nada de nada. Como Duque.

El Presidente es como un niño pequeño que asiste por primera vez al jardín infantil y que a la hora del recreo queda en mitad del parque sin saber qué hacer, para dónde mirar, con quién hablar, sin amigos, esperando que pase rápido el tiempo para que lleguen sus papás a rescatarlo. Mientras tanto, juega veintiuna con una pequeña pelota de plástico olvidada en un rincón.

Lo que ha pasado con las marchas refleja un poco lo que sucede en el país, aunque la maravilla del cacerolazo es algo inédito. Muchos han salido a protestar por razones personales y todos, de alguna manera, esperan hoy, que se les resuelva el problema individual. Si se le arregla el lío al del lado, está bien, pero primero el de cada uno. Por la paz, por la salud, por la educación, por los niños, por los lideres sociales, por el empleo, contra Uribe, contra el Centro Democrático, contra el fracking, por joder, porque resulta un plan muy cool con gafa y bloqueador, por convicción, porque sí, porque no. El “gran sancocho nacional” que llamaba Bateman. Es tal la cantidad de razones para marchar, que así Duque quisiera, hoy no sabría por dónde comenzar a darles gusto.

También han salido a protestar por el llamado “paquetazo” de Duque y sí, tienen razón. Duque es un paquete, del cual todos estábamos advertidos. Los que votaron por él y los que no lo hicimos. No es improbable que muchos de los marchantes votaran por él hace un año. Que no escucha, que no entiende, que no sabe, que no puede, que no piensa. Todo eso es cierto y es lo triste, porque esperar que cambie, es quimérico y casi una ingenuidad. El manejo de los desordenes y el vandalismo, la propuesta difusa y etérea de un diálogo con todos y con nadie, la propagación sibilina de la sensación del miedo para que todos nos guardemos, no hacen sino reforzar la idea del desgobierno total.

Mucha protesta contra el paquetazo de Duque. Y sí, Duque es un paquete

Que renuncie, no creo que sea una buena opción porque quedaríamos en manos de Martha Lucía Ramírez, que es peor, porque por lo menos Duque no se las da de inteligente. Que cambie a todos los ministros no ayudaría mucho, porque los que ponga serán los que diga Uribe y los otros, los que impongan los dueños del sistema financiero.Que hoy decida irse y entregarle el poder a Petro, o a Fajardo,o a Claudia López, o a Uribe, es una bobería que nunca va a pasar. Que le den un golpe de estado sería infame, porque sin estar oficialmente en el poder desde Rojas Pinilla, son claras las muestras de la brutalidad y la crueldad militar a lo largo del tiempo. Lo peor es que con la demostración de fuerza en las jornadas de toque de queda y en las protestas pacíficas, de pronto les queda sonando. Que nos invada Estados Unidos o Venezuela, menos, porque en el fondo creo que Trump y Maduro, no hacen medio Duque. Y bueno, aún falta convocar una asamblea nacional constituyente, que siempre alguien propone.

Mucha frase hecha, mucho lugar común, muchas historias sin contexto, mucho postulante a salvador, muchas angustias y miedos infundados, muchas posturas hipócritas abogando por los pobres, a los mismos que se les hace el feo por la cara o el olor, mucho loco desatado pidiendo bala y represión.

Todo eso lo digo, aceptando que no creo ser un ciudadano ejemplar: no he pagado aún varios impuestos, le debo hasta la camisa a los bancos, en mi situación no es que genere mucha riqueza para el país, llevo como dos años sin aportar al sistema de pensiones y muchos creen, incluso, que soy mala persona.

Por eso, el verdadero drama es que no tenemos muchas opciones diferentes a hacer lo que nos toca, cumplir lo prometido, pensar antes de hablar o por el contrario aguantarnos, indignarnos en charlas de café, putear en voz baja y encolerizarnos en las redes. Ahhh y marchar de vez en cuando…

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