Hay algo en los finales de las novelas que se parece a esa sensación de despertar de un sueño que no querías que terminara. Te quedas ahí, flotando entre dos mundos, con el libro cerrado en las manos y la mirada perdida en cualquier parte. A veces es rabia. A veces es alivio. Casi siempre
Es difícil saber qué pasa por la cabeza de quien escribe y si bien sus primeras líneas, su primer párrafo no los definen, por lo menos nos dan una idea. Es abrir un mundo, un universo al que nos invitan a pasar. Hay escritores que te empujan al agua sin avisar. Otros te toman de[…..]





