El diván

Voy en Transmilenio. Estoy haciendo mala cara. Se me nota el hambre, como a veces pasa con muchas cosas de mi vida.   Soy un tipo raro, un bicho extraño, si se quiere. Tal vez necesite una terapia. O un exorcismo, según se vea, porque yo defiendo mi rareza. Ahora me veo acostado en un […]

Terapiando las angustias

En realidad, nunca pensé que terminaría yendo a una terapia. De alguna manera me había acostumbrado a mis demonios y en el fondo pensaba, que los terapistas cobraban por sentarse a escuchar un cuento que uno les echaba, haciendo dos o tres preguntas cargadas de obviedad. Igual pasaba con el tema espiritual, Dios para ser[…..]