Viernes por la tarde

Odio los viernes por la tarde. Me traen recuerdos y además son la antesala de los fines de semana, que me traen aún más. Los domingos a las cinco, caigo exhausto de tanto recordar. Sufro de una especie de síndrome de hipertimesia, que es la capacidad – o el martirio- de acordarse sin esfuerzo.   […]