Hasta que un día lo entendí. Me pasé la vida entera creyendo que los demás tenían la obligación de entenderme, de alcanzar a percibir todo lo que yo hacía o decía, incluso de estar de acuerdo, como si la ilusión de ser comprendido fuera un derecho inalienable. Y no. Mi ego, mi arrogancia, mi soberbia[…..]
En el ocaso de Buenos Aires, donde el cielo se tiñe de un naranja que abraza y duele, Ricardo Darín camina como si el tiempo no lo apurara. No es solo un actor, no es solo un nombre que resuena en los créditos de películas que nos han roto el corazón. Es un hombre que[…..]
Imagínate a un flaco desgarbado, con gafas de pasta, camiseta de rock y una sonrisa que parece saber algo que tú no. Ese era Andrés Caicedo, el eterno adolescente caleño que vivió como si cada día fuera una película de Godard o un concierto de los Rolling Stones. Nació en 1951, en una Cali que[…..]
En un mundo donde la báscula dicta sentencias y la salud se tambalea entre lo urgente y lo inalcanzable, ha surgido un nombre que resuena como un eco en consultorios, gimnasios y charlas de sobremesa: Ozempic. Este medicamento, cuya fama ha escalado más rápido que un influencer en TikTok, promete ser la llave para perder[…..]
El sobre sigue en mi bolsillo, pero es el cuaderno lo que ahora me ancla. Lo sostengo en mis manos, sentado en el suelo de su apartamento, rodeado del silencio que ella dejó. El escritorio está intacto, los informes perfectamente alineados, pero este cuaderno, con sus tapas gastadas y su olor a papel viejo, es[…..]
Imagina un cielo nocturno, con estrellas que susurran secretos antiguos, unidas por hilos invisibles que solo el corazón percibe. Ahora piensa que no son astros, sino tu historia, tu familia, tus raíces. Eso son las constelaciones familiares, un método que, como un atardecer, invita a contemplar, sentir y sanar. Las constelaciones familiares son un método[…..]
La “ch” no es cualquier cosa. La “ch” es la diva del abecedario con raíces profundas. Es una sílaba con carácter, con historia, con ese swing que hace que todo suene más alegre. En el español colombiano, la “ch” es como ese amigo que llega a la reunión con una anécdota que te hace escupir[…..]
Apenas suena la fanfarria y la voz estentórea del locutor anunciando “El muuuuundo al instante”, todo parece revolverse en el corazón de los atardescentes. Un manojo de recuerdos flotan por la mente porque es traer a la memoria el olor a las crispetas, los dulcesitos Salvavidas y las chocolatinas Baby Johnny’s en la función de[…..]













