Omara Portuondo y el final

Hay algo obsceno en ver caer a los titanes. Algo que nos devuelve la certeza brutal de que todos, absolutamente todos, vamos a perder esta batalla contra el tiempo. El 2 de octubre de 2024, en el Palau de la Música de Barcelona, Omara Portuondo subió al escenario por última vez. Tenía 94 años y

¿Qué es la colorimetría?

Hay quien entra a un probador convencido de que el fucsia es su color y sale enfrentando una verdad incómoda: parece recién salido de una gripe de tres días. Otros juran que el negro les adelgaza, pero lo que realmente consiguen es verse diez años más viejos. No es mala suerte ni los espejos de[…..]

La paz en Colombia

  Colombia llega al cierre del 2025 con una sensación conocida: la de estar avanzando y retrocediendo al mismo tiempo, como si el país fuera una bicicleta estática pedaleando con toda la furia del mundo sin moverse del sitio. La promesa de una «paz total» —esa que sonaba bonita en el discurso— se ha fragmentado[…..]

El reguetón no es el enemigo

Hay una escena que se repite en miles de hogares: un adulto escucha lo que sale del cuarto de su hijo adolescente y tuerce el gesto. «Esa música es una porquería», piensa. O lo dice en voz alta. El reguetón, otra vez, como chivo expiatorio de todo lo que está mal con la juventud de[…..]

El poder de la risa

Hay algo profundamente perturbador en la risa. No en la carcajada idiota del borracho ni en la risita nerviosa de quien no sabe qué decir, sino en esa risa genuina que brota cuando algo hace clic en la cabeza, cuando la realidad revela su absurdo fundamental y uno no puede más que soltar el aire[…..]

Somos racistas

Hay una Colombia que existe en el papel. Esa que habla bonito de diversidad étnica, que tiene leyes antidiscriminación y que se pone la mano en el pecho cuando dice que todos nacemos libres e iguales. Y hay otra Colombia, la de verdad, la que no sale tanto en los discursos pero que está ahí,[…..]

La década del miedo

Hay una foto de Medellín en 1985 que resume todo: un niño jugando fútbol en una calle empinada, con una pared llena de impactos de bala al fondo. La pelota rebota sobre el asfalto agrietado mientras, a tres cuadras, se escuchan las sirenas. Es la imagen perfecta de los ochenta colombianos: la vida obstinada en[…..]

Cuando el deseo cambia

Hay algo que nadie les dice a los que están cerca de los cincuenta: el sexo no se acaba, pero tampoco sigue igual. Y entre esas dos verdades cabe un mundo de confusión, silencios incómodos y preguntas que nadie se atreve a hacer en voz alta. La cosa es así: durante años nos vendieron la[…..]

Los reyes de la casa

Hay algo inquietante en la forma en que un gato te mira. No es la mirada suplicante de un perro, ni tampoco la indiferencia de un pez. Es otra cosa: una evaluación silenciosa, casi insolente, que te hace sentir que estás siendo juzgado por un tribunal del que no eres miembro Los gatos viven en[…..]

Que las hay, las hay

La Historia nos vende mentiras acomodadas, y una de las más cómodas es aquella que sitúa la caza de brujas en la «oscuridad medieval». Como si la Edad Media hubiera sido ese páramo intelectual donde todo era posible y la gente señalaba con el dedo a cualquiera que estornudara raro. Mentira piadosa. La verdad es[…..]