Hay un divorcio que no sale en las novelas. No tiene gritos en la cocina ni portazos a las tres de la mañana. Llega callado, como llega el invierno en Bogotá: uno no sabe exactamente cuándo empezó el frío. En Colombia, por cada tres parejas que se casan, una termina en divorcio. Eso lo sabe
Hay nombres propios que son referentes de deseo de olvido, que son sensación de sabor metálico, textura de pavimento, caminos empañados como espejo de ególatra, callejones estrechos atorados en su arrogancia, trágicos símbolos del amor ausente y, como las calles de una sola vía, “finitos”, prematuramente, a mitad de esa palabra pero hay otros[…..]






