La primera vez que se vieron estaban mirando hacia el mismo lugar, aunque apoyaban causas opuestas. Afuera del estadio, bajo un sol insolente que parecía empeñado en derretir hinchas, vendedores ambulantes y turistas por igual, una mujer con una camiseta roja de Noruega discutía con un revendedor sobre la autenticidad de unas boletas. A pocos





