La inmensidad del azul, en conjugación con la cálida geometría lineal, iba en absoluta proporción a sus temores e inseguridades… a su acrofobia. Evaristo fue siempre un soñador. Parecía no tener la cabeza soportada por sus hombros ni sus pies perpendiculares a la tierra. Nació en Santa Cruz de Lorica, una de las poblaciones






