La vida se teje con una suma de grandes y pequeñas circunstancias que, casi sin darnos cuenta, van delineando nuestro destino. Sin embargo, son las pequeñas, aquellas que parecen insignificantes, las que terminan marcándonos con mayor profundidad, porque son las que nos forman en silencio, nos fortalecen el alma y dan sentido a nuestros pasos.
La educación ha sido mi pasión, mi alegría y el motor de gran parte de mi vida, aunque no siempre fue así. Aún recuerdo mis lágrimas cuando, a muy temprana edad, mis padres me dejaron por primera vez en el jardín infantil, a unos cuantos pasos de mi casa. A pesar de los esfuerzos cariñosos[…..]
En mi querido Polo Club, el barrio que me vió crecer, el barrio de mi adolescencia, el barrio de una de las épocas más recordadas y memorables de mi vida, sucedieron muchas cosas que cambiaron mi destino. Una de ellas el hecho innegable de haberme convertido en buen bailarín, buena pareja de baile y destacarme[…..]
Mis primeros acercamientos al maravilloso mundo del séptimo arte no fueron, exactamente, en una sala de cine. Inicialmente, lo más cercano a ello fueron los cómics.En los años 60 me divertía con las travesuras y disparates de Tuco y Tico, las urracas parlanchinas; la vida en Riverdale con Archie, Torombolo y Verónica; en el Viejo[…..]
Para dar continuidad y coherencia a este maravilloso ejercicio de rescatar la memoria personal, quiero dedicar estas letras a uno de los episodios más hermosos de mi vida: una disciplina que se convirtió, con el tiempo, en una inseparable compañera que me escolta tanto en los momentos cotidianos como en los más cruciales: la música.[…..]
En mi calle hay una acera gris donde se pegan las miradas del que mira adonde vá… En mi calle hay un banco que es tan largo y blanco como el mármol donde iremos a parar… Yo no sé por qué son tan altas las blancas ventanas que miran al cielo… Si yo no viviera[…..]
En la cotidianidad del aula, la mirada es un lenguaje silencioso, pero profundamente elocuente. Con los ojos también hablamos: hay miradas que juzgan, que interrogan, que acusan; pero también existen aquellas que acompañan, que explican y que comprenden. Mirar es, en el fondo, otra forma de decir. Y solo cuando nuestro mensaje es claro, la[…..]
Por allá, hacia el final de los años 50 e inicios de los 60, cuando pululaban las familias numerosas —dígase los Liévano-Quimbay, la mía, compuesta por 7 hijos; los Turriago-Posada por 11; los Currea-Chamás por 8 o los Moreno-Tribín por 8—, era muy usual que las relaciones fraternas estuviesen muy cargadas de aventuras, desavenencias, picardías[…..]
Dicen que jubilarse es descansar. No siempre es así.Cuando la decisión no la toma uno, retirarse puede sentirse más bien como si, en pleno vuelo, alguien cortara de repente las alas. Después de cuarenta y cinco años dedicados al trabajo —muchos de ellos a la noble y obstinada tarea de enseñar— el vértigo del tiempo[…..]
Observando la incierta y desilusionante realidad local y la desigual,cruel y fatal, del mundo exterior, la nostalgia y los mejores recuerdos llegan a mi memoria. Ver y no comprender cómo un pueblo maravilloso como lo es el pueblo Cubano, rico en cultura e historia, de gente maravillosa y cálida, cae lentamente. “Yo te quiero libre,[…..]














