Los chiflamicas de las Nieves

“         Reloj, no marques las horas, porque voy a enloquecer…; reloj, detén tu camino, porque mi vida se apaga…”. Eso decía el famoso bolero de Roberto Cantoral y, premonitoriamente, algo parecido parecían pensar Eutimio Polanco y Primitivo Polanía mientras veían pasar los días desde aquel vetusto balcón. Tuvieron la suerte —o

Caperucita y la chusma veloz

            Rosa Rojas Urdaneta, apodada desde su niñez  “la Caperucita del Bosque”, se cansó un día de andar. A pesar de haber sido una luchadora —para algunos, una heroína, y para muchas, una verdadera feminista—, llegó el momento en que decidió detenerse en un sendero de su amado barrio, el[…..]

Porfiado

                  Porfiado Contreras Toca…de haber podido, tal vez Porfiado no habría estado de acuerdo con su propio nombre. Seguramente, su decisión habría sido otra, contraria a la de sus padres… pero así lo bautizaron. Con el tiempo, sin embargo, se acostumbró tanto a su nombre que terminó[…..]

El oráculo de Chepe

              Durante más de cuarenta años, don José Lisandro se dedicó a limpiar y lustrar zapatos. Sin embargo, su labor iba más allá: al hacerlo, aliviaba la conciencia de sus andariegos clientes, quienes acudían a él para descargar sus penas. Cada pie apoyado en su vetusta caja, cada confesión[…..]

El mugre

          Jairo Albeiro Pérez Pérez, de apenas cinco años y más conocido en la calle como “el Mugre”, era el líder de la gallada. A pesar de su corta edad, los demás le rendían culto y pleitesía. Nació varón entre tres hermanas y, además, con la carga de ser el menor[…..]

Lo soneros del malecón

      Esta es la historia de dos niños del Malecón que cambiaron las travesuras de la infancia por el peso de la tradición, convirtiéndose en la banda sonora de una Habana que se resiste al olvido. Atrás quedaron los juegos de la infancia: la carretilla, el pañuelo, la suiza, el pon y el[…..]

La carretilla

    Cada tarde, al salir de la escuela   primaria José Martí, los inquietos Usnavy y Yaniel, de 11 y 12 años, cumplían sagradamente su cita frente al malecón. Ambos nacieron y crecieron durante el Período Especial, una época de la cual parecía que nunca habían escapado. En ese entonces, muchos se preguntaban qué[…..]

Nicasio Papadopoulus

  Nicasio no era un hombre común; estaba condenado a la grandeza y a la ruina. Criado en el seno de una familia numerosa en una ciudad intermedia, desarrolló desde muy chico una gran afición por la lectura. Sin saberlo, su maestro de historia universal en la escuela le había despertado una profunda veneración por[…..]

Allá viene la esperanza

  Todos los días, a la misma hora, cuando el sol entra en perfecta comunión con los últimos estertores del día, Aurora , se acercaba a la ventana. Como si fuera un ritual sagrado, esperaba impaciente a que llegara. Con frecuencia, sus padres y hermanos solían hablar del tema. Le decían que era muy pequeña[…..]

Que llega, llega

  No era un día cualquiera; era un Viernes Santo, a eso de la hora nona. Cipriano la esperaba con ansiedad, esa que surge de un momento a otro frente a la incertidumbre del ahora. Se habían conocido en el atrio de la iglesia de San Francisco un Domingo de Resurrección ya hacía algún tiempo.[…..]