Hay cosas que inevitablemente están destinadas a pasar. Hay personas que inevitablemente están destinadas a pasar.Y a veces pasan y te arrasan. Y a veces pasan y te llenan. Y a veces pasan y te abrazan. Y a veces pasan y te sanan.Y a veces pasan y de paso te desarman. Ya veces pasan y te cambian la existencia.Y a veces pasan y se van. Nunca me habia pasado hasta que me pasaste tú.Para arrasarme, para llenarme,para abrazarme, para sanarme, para cambiarme la existencia y de paso desarmarme, porque las personas pasan cuando toca,porque las personas pasan cuando tocan. Cortázar tiene una frase hermosa: «…usted es una de las pocas razones por las que estoy contento de haber vivido en este tiempo. Se lo digo así, sin vueltas, porque sé que me va a comprender»
No sé si fue el azar o no se qué, pero acá sentado en esta silla, tomandome una agüita de albahaca y yerbabuena, creo que un día Dios haciendo el inventario o esperando tal vez a que pasara un Transmilenio, decidió darme el regalo de cruzarte por mi vida,tropezarte en una esquina y echarle la culpa al universo de la magia de tenerte,porque una casualidad, en realidad son dos casualidades. Por eso fuiste un destino ineludible, una bendición,una profecía,una premonición o tal vez la fuerza cósmica de la causa y el efecto. Corrí con la gran suerte de estar con los ojos bien despiertos, sin mirar para otro lado, con el corazón atento, sin buscar distracción en otra esquina. En el tiempo y el lugar perfecto para arrasarme, para llenarme,para abrazarme, para sanarme, para cambiarme la existencia y de paso desarmarme. Y desamarme, el día en que te fuiste, porque hay personas que se llevan las velas. Otras, simplemente toman el viento y se van.
Hubiera querido congelar esos momentos, pero duraste lo que tenías que durar. Brillaste el tiempo justo para iluminar mis pasos y caminos. Fuiste esa luz perfecta que llega cuando más la necesitas, que te acompaña durante el trecho más oscuro,porque tal vez no viniste a ser eterna, sino a ser lo que tanto yo pedía y para dejarme la certeza de que algunas personas están hechas para pasar y no quedarse.Una estrella fugaz, una tormenta de polvo en el camino. Te fuiste para quedarte para siempre.
Hoy me acordé de ti y quise escribir ese milagro, porque nadie nos sucede dos veces . Debe ser la agüita de albahaca y yerbabuena…