El conflicto Israeli-palestino, se enmarca dentro del conflicto arabe-Israeli. Viene desde antiguas divergencias de los pueblos árabes y los pueblos judíos, entrecruzando el campo religioso con conflictos de tierra y poder.
Ya el profeta Mahoma (fundador del Islam en el siglo VII) había organizado ejércitos en la ciudad de Medina para unificar la península Arábiga y conquistar e islamizar territorios en el Medio Oriente y el Norte de África.
Hacia el 627, bajo el liderazgo de dicho profeta, los árabes musulmanes masacraron muchos pueblos judíos de la península arábiga en la ciudad de Medina, entre ellas las tribus de Banu Qurayza y Banu Nadir, para aniquilar su religión y apoderarse de sus tierras y bienes y expandir el Islam. El mismo profeta ordenó la decapitación pública, uno a uno de los hombres de las tribus mencionadas, a las mujeres las violaron y esclavizaron a los niños.
Es así como el islam se expandió por invasión, conquista y dominación en las conocidas «razias» o ataques sorpresa contra pueblos declarados enemigos, inicialmente con el objetivo de obtener un botín y enseguida islamizar.
Los árabes atravesaban los desiertos de Arabia guiando sus caravanas de camellos, en rutas que unían algunos tramos de la antigua «Ruta de la seda». Incienso, mirra, oro, sedas de oriente, especias y otros ungüentos viajaban en sus camellos hacia occidente. En estos viajes transportaban también conocimientos matemáticos como los números que venían originalmente de la India.
Después de la muerte de Mahoma, una de las tribus de Damasco (hoy en el Estado de Siria) estableció su califato en «Hispania» en el 711. Luego de luchas internas por el poder, surge el califato Abasida, luego el Emirato de Córdoba, etc. En Córdoba, cristianos y judíos, pudieron subsistir en calidad de «dhimmis», lo que les otorgaba un estatus protegido bajo pago del impuesto (la yizya). No tenían los mismos derechos que los árabes, pero sí la posibilidad de intercambio cultural, a pesar de las diferencias sociales impuestas por los invasores. Cuando cae el califato de Córdoba por luchas internas, surgen las Taifas o pequeños reinos. En estas Taifas cristianos y judíos pierden protección y son expuestos a matanzas y con la llegada de los arabes Almohades, mas ortodoxos, tuvieron dos alternativas: la conversion al Islam o la huida hacia el Norte. Así, hasta la expulsión de árabes y judíos de la península, en la llamada «reconquista», cercana al «descubrimiento de América» por Colón y sus navegantes.
Saltando algunos siglos de historia, se llegó al casi exterminio de los judíos durante la II guerra mundial con Hitler. En ese período, el Mufti de Jerusalén, Amin Al husseini, colaborador de los nazis y amigo personal de Hitler, declaró: «Árabes, levántense como uno solo y luchen por sus derechos sagrados. Maten a los judíos donde quiera que los encuentren, esto complace a Dios, a la historia y a la religión. Esto salva su honor. Dios está con ustedes» Luego del fin de la II guerra, se crearon las Naciones Unidas y con ellas se creó el estado de Israel. Desde esa época, arabes y judíos han vivido en permanente conflicto por la creación del Estado de la Palestina.
Yasser Arafat, bajo el consejo de Chaucheuscu, persiguió la idea de establecer un solo país: la Palestina y presentó esta causa yihadista en términos y lenguaje que los países occidentales pudieran entender: a los pueblos palestinos les habló de la continuación de la yihad islámica, mientras que a los occidentales les hablo de los derechos humanos del pueblo palestino.
La yihad en sí es un concepto islámico prescrito en el Corán. Se conoce como la obligación religiosa de los musulmanes de convertir a todo el mundo al islam. Puede ser llevada a cabo por la persuasión o por la fuerza.
Buena parte de la yihad actual se hace por medio de la diplomacia, aprovechando la democracia y las libertades de Occidente (objetivo de los hermanos Musulmanes). Para este fin, ellos utilizan la «taquiyya» o arte de la disimulación.
Desde tiempo atrás, el Hamas, grupo militar de «resistencia palestina» fundado en el 87, proclama el yihad islámico. Este grupo tiene como objetivo, según lo declara su carta constitucional, la «destrucción de Israel». Este grupo hace parte del Islam salafista que sigue la corriente de los Hermanos Musulmanes. El Hamas es apoyado por Irán en el llamado «eje de la resistencia», y cuenta con la intermediación de Qatar, quien les financió mucho tiempo 400 millones de dólares al año y alojó a muchos de sus dirigentes, entre estos Haniyeh, principal líder político que amasó una buena fortuna con desvío de fondos y corrupción, a pesar del deterioro cotidiano de su propio pueblo gazatí. El dinero recibido de Qatar y otros países que pretendían colaborar con la miseria del pueblo gazatí, se empleó en construir túneles y armar sus milicias para la destrucción de sus enemigos (los judios).
Las armas y los túneles, así como el adoctrinamiento del pueblo gazatí, prepararon la mayor razia de este siglo contra el pueblo de Israel el 7 de octubre realizado por el Hamas.
Hay que saber que los niños gazatíes son entrenados desde la cuna en esta visión y con esta óptica. Hamas no se preocupa realmente de su pueblo, al contrario, lo utiliza como fachada para llevar a cabo su objetivo principal. También hay que entender que la lógica de organización y de mando de estos pueblos es tribal y clánica, ellos mismos lo justifican diciendo «es así desde la más antigua noche de todos los tiempos».
Los hermanos musulmanes cuentan acabar primero con el pueblo de Israel y después acabar con Occidente para imponer el Islam en el mundo.
La otra guerra que llevan adelante los Hermanos Musulmanes es la de la (des)información. Las redes sociales a la cabeza y la infiltración en las universidades y puestos políticos en el mundo entero lo demuestran.
Dentro de esta campaña de comunicación, la «Flotilla» que se presentó ante el mundo como una posibilidad de alimentar un pueblo hambriento, fue dirigida entre otros por Zaher Birawi, operador político y financiero de Hamas. Birawi afirmó que el objetivo real de esta flotilla no era llevar ayuda, sino romper el bloqueo y dar imagen mundial. Birawi, está vinculado a la hermandad musulmana. Fue fotografiado muchas veces al lado de Ismael Haniyeh, ex-líder político de Hamas. Esto deja claro que el objetivo es más político-militar, más que un objetivo humanitario en favor de la población civil.
Otro financiador de la flotilla fue Muhammad Nadir Al-Nuri Kamaruzaman (activista malasio) uno de los financiadores de la infraestructura gubernamental de Hamas. También de los Hermanos Musulmanes.
La guerra se ha llevado por delante no solo el Hamas sino las parcelas de vida de su pueblo gazatí. La radicalización se hace cada vez mayor. La esperanza de paz no se obtiene en el primer acuerdo. El conflicto es y será largo. El ser humano cae abatido en medio de guerras de poder y de radicalismos fundamentalistas ciegos. Por eso y por lo que nos viene, tenemos que abrir los ojos a todo radicalismo. Sopesar las palabras, entender la historia mirando con objetividad, sin dejarnos llevar por la emoción del momento. Consultar distintas fuentes y desideologizar este y todos los conflictos.
Colaboración especial de Mónica Bastidas, comunicadora colombiana residenciada en Europa
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La autora alerta contra todo radicalismo y la importancia de desideologizar los conflictos, pero la orientación de su texto, contradice su advertencia.
La «orientación» es solamente «otra mirada» corroborada con datos históricos y realidades contrastadas. A veces los medios y las redes solo nos muestran una cara de la moneda.