Amo las palabras. Las busco, las amaso, las escudriño, las palpo como quien tantea una herida o una promesa. Las dejo reposar en la lengua como un trago de ginebra, para ver si arden, para ver si sanan, para ver si mienten. Algunas se me rebelan, otras se entregan dóciles y exactas y hay las[…..]





