En mis trasteos lo primero que empaco son los recuerdos, porque los recuerdos son como esas pastillitas de Jumbo Jet que uno guarda y sólo saca cuando quiere revivir buenos momentos. No como lastre, sino como experiencia. De cada lugar me llevo en la memoria, a las personas y sus cosas, porque a la larga,
Que sea transparente no quiere decir que no tenga mi letra chiquita, porque algo va de ser un tipo sombrío a otro que dé sombra.Y es que tal vez durante mucho tiempo fui entrenado parala escasez, para la poquedad, para la insuficiencia, como si alguien hubiera escrito en la pared invisible de mi infancia, que[…..]
Y entonces llegó ese día cualquiera donde por fin me descubrí sin afán alguno, esa sensación tranquila de no estar llegando tarde a ningún lugar, de entender que, viviendo en un tercer piso sin ascensor, no era buena idea tener un unicornio. Después de mis tormentas, llegaste calma. Y no es que el mundo se[…..]
Hay algo sospechoso en este mundo que premia al que no siente, al que no es capaz de dejarse ver las costuras. Como si la frialdad fuera sinónimo de inteligencia y la distancia emocional un logro evolutivo. Y sin embargo, en medio de ese paisaje, la ternura insiste, se filtra, aparece en los gestos mínimos,[…..]
Tal vez los Beatles tenían razón: “No hay nada que puedas hacer que no se pueda hacer. No hay nada que puedas cantar que no se pueda cantar. No hay nada que puedas decir que no puedas aprender a jugar. Es fácil. No hay nada que puedas hacer que no se pueda hacer. No hay nadie que puedas salvar[…..]
Sin importar la pregunta, la respuesta siempre es una sola: el amor, porque el amor es anarquía, es desconcierto, es confusión y a veces, caos. Mueve todo lo que toca, lo revuelca y lo revuelve. El amor es un nudo ciego, una trenza, un entresijo. Es tal vez la razón por la que Prometeo se[…..]
Me gusta la palabra cornisa porque siempre estoy al borde, caminando de puntillas, con las uñas arañando el alfeizar. Amanece y afuera llovizna con una timidez que no moja ni refresca. Tomo un café sentado en la orilla de una silla de mi sala y mientras afuera el mundo parece no arrancar, pienso en la[…..]
Soy un hincha malísimo. No grito, no me pongo camisetas, no peleó. Ya no lloro ni puteo. Suelo huirle al barullo y a la bulla. No como un acto histérico- o tal vez sí- pero la verdad es que estoy convencido que, con mi ruido propio, me sobra y me basta. ¡Basta! Me gusta refugiarme[…..]
Todos mis afueras, tienen mis adentros. Y es que lo que veo, lo que pienso, lo que digo, lo que amo, lo que deseo, lo que siento, lo que callo, lo que imagino, lo que temo, lo que recuerdo, lo que invento y lo que sueño, termina asomándose por alguna rendija del mundo. Porque mis[…..]
Optimismo es que yo mutilado capilar, use shampoo o creer que el chicharrón es fibra, o que el pan integral del D1, es integral o que al ratón Pérez le asusta el Diente de León o que ella me recuerda porque tiene un nomeolvides en la mesa de la sala, o que el gimnasio de[…..]














