Tal vez los Beatles tenían razón: “No hay nada que puedas hacer que no se pueda hacer. No hay nada que puedas cantar que no se pueda cantar. No hay nada que puedas decir que no puedas aprender a jugar. Es fácil. No hay nada que puedas hacer que no se pueda hacer. No hay nadie que puedas salvar[…..]
Sin importar la pregunta, la respuesta siempre es una sola: el amor, porque el amor es anarquía, es desconcierto, es confusión y a veces, caos. Mueve todo lo que toca, lo revuelca y lo revuelve. El amor es un nudo ciego, una trenza, un entresijo. Es tal vez la razón por la que Prometeo se[…..]
Ya se está convirtiendo en costumbre. Por tercera vez consecutiva, Italia se ha quedado por fuera del Mundial de Fútbol.La noche del 31 de marzo en Zenica, una ciudad bosnia que hasta hace unos días pocos italianos habrían sabido ubicar en el mapa, terminó de confirmar algo que muchos ya sospechaban pero preferían no decir[…..]
Me gusta la palabra cornisa porque siempre estoy al borde, caminando de puntillas, con las uñas arañando el alfeizar. Amanece y afuera llovizna con una timidez que no moja ni refresca. Tomo un café sentado en la orilla de una silla de mi sala y mientras afuera el mundo parece no arrancar, pienso en la[…..]
Empiezo por confesar algo que debería ahorrarme problemas: Futbolatría no es un libro sobre fútbol. O sí lo es, pero de la misma manera en que Cien años de soledad es un libro sobre una familia. El fútbol está en todas las páginas, claro, pero como pretexto. Como la excusa perfecta para hablar de lo[…..]
Soy un hincha malísimo. No grito, no me pongo camisetas, no peleó. Ya no lloro ni puteo. Suelo huirle al barullo y a la bulla. No como un acto histérico- o tal vez sí- pero la verdad es que estoy convencido que, con mi ruido propio, me sobra y me basta. ¡Basta! Me gusta refugiarme[…..]














