Los nadie y los don nadie

En Colombia, lo que se hereda no se hurta, siempre y cuando no haya un abogado de por medio y por eso, el delito ( y el privilegio) de sangre sí existe y funciona para arriba y para abajo.   No nos echemos cuentos, ni nos llamemos a engaños. En nuestro país, ser hijo de […]

El apellido de mi madre

Soy Liévano de nacimiento pero la historia de mi padre será  para otro día Quimbay no es un apellido  común  y la historia cuenta que es una derivación de los Quimbaya, algo así como su versión pobre, porque dicen que los tipos tenían mucho oro. El caso es que por cuenta de mi apellido sufrí de[…..]

Arribistas y olvidados

Los atardescentes, los vintagenarios, los madurescentes, somos una especie de clase media, con todas sus características: arribistas, aspiracionales, confundidos y olvidados. La generación vintagenaria, situada en la franja que araña los 45 y los 60, vivimos en una especie de marasmo, que a veces confundimos con la baba, porque no hemos aprendido a reconocer lo[…..]

La nariz del gato

Los miedos son una especie de huella digital, como la nariz de un gato. Cada cual tiene los suyos, que lo diferencian de todos los demás. Juzgar el miedo de los otros es como criticar un pequeño lunar en medio de los dedos de los pies. Es tan personal, tan nuestro, tan único y tan[…..]

Nudistas

Son tiempos oscuros, lo sé. Y por eso, resulta de alguna manera saludable ese afán positivo que recorre nuestros días. En las redes, en las tiendas, en las filas de los bancos y hasta en la congestión de Transmilenio, se respira una aspiración válida y respetable  de gritarle al mundo que se está bien, que[…..]

Elefantes en un carro de dos puertas

Poco nos gusta aceptarlo pero somos clasistas, racistas y arribistas. Me incluyo. Acá todo lo que huela, tenga color, volumen, acento  y haga ruido, nos fastidia. Nos  encanta burlarnos de los otros, de sus tristezas, de sus miserias, que no son más que perspectivas de lo que queremos ver. Pero además, somos  cobardes y tapados,[…..]

Las pequeñas cosas

Las sociedades se definen en las pequeñas cosas. El año nuevo me sorprendió por fuera de Colombia. Un día cualquiera, un vecino de la casa de mi hermana, sacó a la calle ciertas cosas en buen estado, pero que para él eran inservibles. Entre esas cosas estaba una pelota de basquetbol, casi nueva. Al otro[…..]

La ciudad de las cosas

Desde hace algunos días, estoy en la ciudad de las cosas intentando llenarme de cosas que no son cosas, una ciudad que no perdona, pero tampoco obliga, que respeta los horarios y respeta a las personas.   Luego de caminar por el fuego varias veces, hoy me siento acogido como familia por mi propia familia,[…..]

Manifiesto atardescente

Cuando todo está perdido, no hay nada que perder. Son esos momentos, muy de atardescentes, donde todo lo que venga se recibe como un milagro.   Y no es pesimismo, ese borde en la ventana donde siempre termino siendo colocado por lo que digo, lo que escribo o lo que hago. No. Tampoco es que[…..]

Sálvese quien pueda…

Escribir contra Duque es muy fácil, prácticamente se hace solo, aunque el problema es que se desactualiza muy pronto, porque no pasa un día en que no suceda algo y una embarrada tape la siguiente. Que juegue veintiuna o que toque guitarra es lo de menos. Al fin y al cabo, hemos tenido presidentes borrachos,[…..]