Hay una edad en la que uno deja de enamorarse de las posibilidades y empieza a enamorarse de las realidades.No porque haya perdido la capacidad de soñar, sino porque ya aprendió que los sueños también tienen letra pequeña.A los veinte uno se enamora de alguien y se imagina una vida. A los treinta todavía cree
Hay veces que por más que lo intentas, tu forma de ser, de pensar, de amar no encaja en el de nadie y antes que termines siendo una molestia o tus relaciones terminen siendo un campo de batalla diario, lo mejor es vivir la vida en solitario, que no es lo mismo que estar solo.[…..]
Nadie advierte que enamorarse después de los cincuenta incluye una cláusula en letra menuda: el amor viene con exmarido, exmujer, hijos con opinión propia y una familia política que guarda fotos viejas en la sala. Cómo sobrevivir al ex de la nueva pareja (y a la familia que todavía lo quiere). Hay una escena que[…..]
Nadie llega solo a una nueva relación después de los 50. Eso lo saben bien los terapeutas de pareja que hoy ven llegar a su consultorio a hombres y mujeres que, tras un divorcio, una viudez o simplemente una vida entera ya vivida, deciden apostarle otra vez al amor. Y ahí está la primera sorpresa[…..]
En Colombia ya no hace falta una tragedia para separarse. Solo hace falta, por fin, decir la verdad.Hay una escena que se repite en más casas de las que uno imaginaría. Dos personas de más de cincuenta años, sentadas en la misma mesa donde llevan comiendo juntas desde que Pastrana era presidente, y ninguna de[…..]
Hubo un tiempo, no tan lejano, en que los atardescentes cargábamos la culpa como quien carga una maleta de esas con ruedas dañadas: pesada, incómoda y arrastrándola por todas partes aunque nadie la hubiera pedido prestada. Culpa por llegar tarde a una cena familiar. Culpa por decir que no. Culpa por decir que sí y[…..]
En realidad no estamos buscando puesto. Tan solo un lugar. El de una generación de quince millones de personas que andamos reescribiendo las mañas del envejecimiento y, de paso, la economía de este país. Nadie nos vio venir. La verdad sea dicha, tal vez ni nosotros mismos. Ocurrió hace poco y casi sin darnos cuentas[…..]
Hay una escena que se repite en casi todas las casas colombianas de cierta edad: la abuela que persigna a los nietos antes de un viaje, el tío que jura que tal senador “es de Dios” y por eso hay que votarlo, la vecina que todavía cree que en Colombia manda el Papa un poquito[…..]
Hay un instante muy preciso, casi cinematográfico, en el que una madre o un padre se dan cuenta de que ya no los necesitan. No es el día de la mudanza del hijo menor, ni la última maleta que sale por la puerta. Es después, unas semanas más tarde, cuando se sirve el café para[…..]
Hay un momento en la vida —los expertos todavía discuten si ocurre a los 51, a los 58 o justo el día en que alguien cancela un plan sin dar explicaciones y uno siente un alivio sospechosamente parecido a la felicidad— en el que las personas descubren un talento nuevo, insospechado, que ningún colegio les[…..]















