En mis trasteos lo primero que empaco son los recuerdos, porque los recuerdos son como esas pastillitas de Jumbo Jet que uno guarda y sólo saca cuando quiere revivir buenos momentos. No como lastre, sino como experiencia. De cada lugar me llevo en la memoria, a las personas y sus cosas, porque a la larga, las cosas son también las personas que las habitan. Los olores que cafean, los atardeceres que anaranjan, los maullidos que gatan, los ladridos que perran, los pasos que ruidan, los trinos que pajaran,los inviernos que lluvian, los mugidos que vacan,los calmos que yogan, los relinchos que caballan, las canciones que despechan, los orgasmos que vecinan. Y así, porque hoy soy un pedacito de cada uno de esos recuerdos. Yo soy ustedes. Yo soy ellos. Tal vez como decía Cortázar: “ existe algo que el tiempo no puede, a pesar de su innegable capacidad destructora, anular: y son los buenos recuerdos, los rostros del amor, las luces de la memoria...
Y aquí estoy una vez más, empacando, botando, recordando. En los últimos tres años se me ha vuelto costumbre. Mi vida en cajas. Aún no decido nada definitivo sobre la suerte de esa taza desportillada o sobre la llave que ya no abre nada o sobre esa cobija vieja que todavía huele a domingo triste. Sé que ahí empieza la verdadera mudanza: cuando me toque aceptar que los refugios también tienen fecha de vencimiento.
Hay lugares que fueron escenario. Otras fueron trinchera. La diferencia se descubre el día del trasteo, cuando me quede cinco minutos mirando una pared vacía como si estuviera despidiéndome de alguien que respiró ahí. Y ese alguien fui yo. Acá llegué en busca de un refugio para mis tormentas, para mis tempestades y borrascas, para todas mis ventiscas. Casi sin darme cuenta, empecé a florecer y a sonreír de vez en cuando, a sanar y a mirar la vida de otra forma, tal vez porque cambié de ventanas, tal vez porque miré hacia adentro, tal vez porque agradecí lo bueno y bendije lo que pareció malo que no fue más que una mirada diferente a la mía y, sobre todo, porque aprendí a tejer nuevas alegrías.
De este apartamento ya me fui y hoy me vuelvo a ir. Distinto, Diferente. Disímil. Otro. Tal vez raro. Rehecho en otro material. Con otros entresijos. Con nuevos remiendos. Un ser contrario al que llegué. Otra música. Otra lluvia. Otros silencios. Otros naufragios. Otros incendios. Otras esquinas., pero a la larga, el mismo, porque a donde voy, me llevo. Porque a donde voy, te llevo. Como un maullido que gata…













