El arte de dejar de sostener

Hay un momento —no sé exactamente cuándo ocurre— en que uno se da cuenta de que está cansado… pero no de la vida, sino de cargarla mal.No es el cuerpo. Es otra cosa. Es esa colección silenciosa de asuntos abiertos: conversaciones que nunca se cerraron, culpas que uno sigue repasando como si fueran de ayer,