La vida se teje con una suma de grandes y pequeñas circunstancias que, casi sin darnos cuenta, van delineando nuestro destino. Sin embargo, son las pequeñas, aquellas que parecen insignificantes, las que terminan marcándonos con mayor profundidad, porque son las que nos forman en silencio, nos fortalecen el alma y dan sentido a nuestros pasos.






