El arte de no hacer nada

Hay que decirlo sin rodeos: el delirio de esta época no es el cansancio, sino la ostentación del cansancio. Decir “estoy tapado de trabajo” se volvió el sustituto barato de “existo, luego importo”. Antes, la gente que de verdad tenía peso en el mundo se daba el lujo de aburrirse con dignidad, de cultivar neurosis