Tú allá, yo acá

Hay una edad en la que uno deja de soñar con “hacer todo juntos” y empieza a valorar profundamente una frase mucho más romántica: “Nos vemos mañana.” No porque falte amor. Al contrario. Porque después de cierta edad uno entiende que querer a alguien no necesariamente implica compartir baño, clóset, control remoto, temperatura del aire