¿Y ahora qué hacemos?

Hay dolores que uno reconoce de inmediato: una tusa, una mala noticia, un recibo inesperado, una rodilla que avisa. Y hay otros más raros, más silenciosos, más difíciles de explicar, como el vacío que deja un Mundial cuando se acaba. El Mundial termina y uno entra en una especie de duelo que no sale en

La eliminación, esa vieja conocida

La eliminación de Colombia del Mundial no siempre duele igual, pero siempre encuentra la manera de caerle a uno donde es. No importa la generación. No importa el técnico. No importa si el equipo venía jugando bonito, feo, regular, heroico o sospechosamente bien. Tampoco importa si uno juró no ilusionarse tanto esta vez. Colombia siempre[…..]

Eso que llaman ver fútbol

Ver fútbol en pareja es una de las últimas pruebas reales de compatibilidad humana. Uno cree que las relaciones se ponen a prueba en la convivencia, en las cuentas, en los hijos, en las vacaciones, en la suegra. No. Pocas cosas revelan más el alma de una persona que sentarla al lado de otra noventa[…..]

De celebrar en el bar a esperar por el VAR

El primer Mundial que recuerdo de verdad es el del 78. Y no voy a entrar en la irracional discusión de si en esa época era mejor el fútbol, lo único que sí sé es que el fútbol se vivía distinto. Más bruto, más ingenuo, más desordenado, más humano. Uno veía los partidos sin aplicaciones,[…..]

Calvo o gordo, pero calvo y gordo jamás

Hubo una época en la que tener 50 años era prácticamente un anuncio de retiro espiritual. A esa edad los papás de uno ya caminaban como si llevaran décadas negociando con la gravedad, usaban pantaloneta a cuadros sin ironía, se sentaban a ver noticias como si estuvieran vigilando el fin del mundo y tenían una[…..]

Cómo sobrevivir a una separación después de los 50

Separarse después de los 50 no es como separarse joven. De joven uno arma escándalo, llora con convicción, bebe con irresponsabilidad, pone canciones de despecho a todo volumen y todavía tiene energía para perseguir su dignidad por toda la ciudad. Después de los 50 también se sufre, claro, pero con ciertas limitaciones físicas. Porque esos[…..]

De quisiera ser un pez al perreo intenso.

Hubo un tiempo en que la música decía barbaridades, pero con cierto pudor.No estoy diciendo que antes todo fuera casto, puro y apto para catequesis. Tampoco exageremos. La música siempre ha estado llena de deseo, de calentura, de doble sentido y de gente cantando cosas que, dichas sin melodía, habrían terminado en una cachetada. La[…..]

La venganza del cuerpo

Uno en los veinte vivía convencido de dos cosas: que era inmortal y que el cuerpo era un socio fiel, silencioso y bastante alcahueta. Uno lo maltrataba sin pudor y el cuerpo respondía como un empleado antiguo: aguantando, resolviendo, sin poner queja formal. Dormir tres horas, comer a cualquier hora, mezclar licor barato con decisiones[…..]

Del portón al Bumble

Hubo una época, y no, no estoy hablando del Paleolítico sino hace apenas unas cuantas décadas, en la que conquistar a alguien exigía tiempo, estrategia, dignidad y una resistencia física admirable. No era como ahora, que uno conoce a una persona en una aplicación y a los cinco minutos ya le están pidiendo una foto[…..]

El primer amor

Con la edad uno aprende a dosificar. A discutir menos. A gastar mejor la energía. A no alterarse por cualquier cosa. A entender, por fin, que no todo merece el mismo nivel de drama. Eso aplica para casi todo. Menos para un hincha. En mi caso para uno de Millonarios. Porque ser hincha no madura.[…..]