Hubo un tiempo en que la música decía barbaridades, pero con cierto pudor.No estoy diciendo que antes todo fuera casto, puro y apto para catequesis. Tampoco exageremos. La música siempre ha estado llena de deseo, de calentura, de doble sentido y de gente cantando cosas que, dichas sin melodía, habrían terminado en una cachetada. La
Uno en los veinte vivía convencido de dos cosas: que era inmortal y que el cuerpo era un socio fiel, silencioso y bastante alcahueta. Uno lo maltrataba sin pudor y el cuerpo respondía como un empleado antiguo: aguantando, resolviendo, sin poner queja formal. Dormir tres horas, comer a cualquier hora, mezclar licor barato con decisiones[…..]
Hubo una época, y no, no estoy hablando del Paleolítico sino hace apenas unas cuantas décadas, en la que conquistar a alguien exigía tiempo, estrategia, dignidad y una resistencia física admirable. No era como ahora, que uno conoce a una persona en una aplicación y a los cinco minutos ya le están pidiendo una foto[…..]
Con la edad uno aprende a dosificar. A discutir menos. A gastar mejor la energía. A no alterarse por cualquier cosa. A entender, por fin, que no todo merece el mismo nivel de drama. Eso aplica para casi todo. Menos para un hincha. En mi caso para uno de Millonarios. Porque ser hincha no madura.[…..]
Cuando uno es niño cree muchas cosas. Cree, por ejemplo, que los adultos están un poco dañados. Pero, sobre todo, cree que jamás se va a parecer a ellos.Qué ternura. Si había algo que uno encontraba francamente insoportable eran esas pequeñas costumbres de los padres que, en ese momento, no parecían hábitos sino trastornos dignos[…..]
Existe una teoría popular, bastante ofensiva pero muy difundida, según la cual loro viejo no aprende a hablar. La frase, dicha así, tiene algo de sentencia de abuela, de refrán armado para que uno acepte su decadencia con humildad y una aromática en la mano. Como diciendo: mire, señor, ya fue. Hasta aquí llegó. Pues[…..]
Hay cosas que después de los 50 se vuelven más difíciles.:Amarrarse los zapatos sin hacer un sonido raro.Leer la letra pequeña sin alejar el celular como si uno estuviera detectando señales extraterrestres. Y por supuesto… conseguir novia. Porque a los 20 uno enamoraba con abdomen. A los 30, con labia.A los 40, con estabilidad. Pero[…..]
Dicen que la tercera edad es un karma. Y sí, vista por encimita, argumentos no faltan: los achaques llegan sin invitación, dormir bien se vuelve un recuerdo de juventud, las citas médicas se multiplican y el cuerpo empieza a sonar como caja de cubiertos. Todo eso es verdad. Pero también hay que decirlo: culpar solo[…..]












