Hace unos días una mujer que acababa de conocer me hizo una pregunta que, debo admitirlo, me dejó pensando más de la cuenta: ¿Y cómo crees que es el amor después de los 50? Uno a esta edad ya debería estar preparado para preguntas difíciles. El colesterol, la pensión, qué quiere hacer con el resto
Si mi papá viviera hoy estaría perdido. No por falta de inteligencia. Al contrario. Era de esa generación capaz de arreglar una llave, cambiar una llanta, negociar una deuda, orientarse sin GPS y encontrar una dirección preguntándole a tres desconocidos y a un señor de una tienda. Pero póngalo hoy a pedir un café con[…..]
Hay una edad en la que uno ya debería tener ciertos aprendizajes claros. Que el cuerpo no perdona. Que el azúcar cobra. Que una mala almohada puede arruinar una semana. Y que después de los cincuenta hay una regla casi universal en la amistad masculina: amigo que se cuadra, amigo que se pierde. No siempre,[…..]
Hubo un tiempo en que la gente tenía hijos. Ahora, en cambio, tiene mascotas con cuenta de Instagram, cumpleaños temático, cama ortopédica, galletas artesanales y un perfil emocional más trabajado que el de media familia. No estoy criticando. Solo estoy observando el derrumbe con cariño. Porque sí: algo cambió. Y no poco. Pasamos de criar[…..]
En Colombia cambiar de gobierno no es exactamente un proceso político. Es más bien una disciplina emocional. Una mezcla entre esperanza irresponsable, pánico preventivo, cadenas de WhatsApp, análisis de taxi y gente que de un día para otro descubre que siempre supo exactamente lo que iba a pasar. Aquí nadie cambia de gobierno con calma.[…..]
Hay dolores que uno reconoce de inmediato: una tusa, una mala noticia, un recibo inesperado, una rodilla que avisa. Y hay otros más raros, más silenciosos, más difíciles de explicar, como el vacío que deja un Mundial cuando se acaba. El Mundial termina y uno entra en una especie de duelo que no sale en[…..]
La eliminación de Colombia del Mundial no siempre duele igual, pero siempre encuentra la manera de caerle a uno donde es. No importa la generación. No importa el técnico. No importa si el equipo venía jugando bonito, feo, regular, heroico o sospechosamente bien. Tampoco importa si uno juró no ilusionarse tanto esta vez. Colombia siempre[…..]
Ver fútbol en pareja es una de las últimas pruebas reales de compatibilidad humana. Uno cree que las relaciones se ponen a prueba en la convivencia, en las cuentas, en los hijos, en las vacaciones, en la suegra. No. Pocas cosas revelan más el alma de una persona que sentarla al lado de otra noventa[…..]
El primer Mundial que recuerdo de verdad es el del 78. Y no voy a entrar en la irracional discusión de si en esa época era mejor el fútbol, lo único que sí sé es que el fútbol se vivía distinto. Más bruto, más ingenuo, más desordenado, más humano. Uno veía los partidos sin aplicaciones,[…..]
Hubo una época en la que tener 50 años era prácticamente un anuncio de retiro espiritual. A esa edad los papás de uno ya caminaban como si llevaran décadas negociando con la gravedad, usaban pantaloneta a cuadros sin ironía, se sentaban a ver noticias como si estuvieran vigilando el fin del mundo y tenían una[…..]















