La prudencia y el amor

      Dicen que la prudencia es el puente entre la razón y la acción, ese punto de equilibrio que nos permite pensar antes de actuar y no dejarnos llevar por los impulsos. Prudencio Perdomo parecía haber nacido con esa virtud incorporada. Vivió siempre en La Salina, Casanare, el pueblo que lo vio nacer,