

Cada tarde, al salir de la escuela primaria José Martí, los inquietos Usnavy y Yaniel, de 11 y 12 años, cumplían sagradamente su cita frente al malecón. Ambos nacieron y crecieron durante el Período Especial, una época de la cual parecía que nunca habían escapado. En ese entonces, muchos se preguntaban qué les preocupaba o qué los inquietaba; si acaso era la ausencia de lo fundamental, la escasez de lo que nunca llegaría, o tal vez la modernidad y el progreso. Sin embargo, la realidad era otra, ya que lo único que les causaba intranquilidad era no poder cumplir con su compromiso vespertino. Para lograrlo, se tenían el uno al otro y se volvieron imprescindibles. Los dos crecieron en un modesto pero vetusto solar de la calle O’Reilly, muy cerca de El Floridita y de La Bodeguita del Medio, es decir, enclavados en el centro de La Habana Vieja. Por esas calles antiguas y descascaradas aprendieron a escuchar el verdadero son, ese que hacía palpitar el corazón y desentrañaba los más recónditos y ondulantes movimientos corporales. Desde muy pequeños deambularon por la historia de sus barrios, donde disfrutaban de los más entrañables juegos tradicionales como el pañuelo, la suiza, el pon y el trompo.
Sin embargo, nada de eso era suficiente, y mucho menos si se comparaba con aquello que motivaba su encuentro diario, una cita para la cual se preparaban durante toda la jornada. Aquella tarde, las preguntas de siempre volvieron a surgir: ¿quién guiaría la carretilla?, ¿cuál de los dos sería el timonel?, ¿y quién soportaría con entusiasmo y con sus manos el cálido pavimento hasta llegar a la meta?
Al final, Usnavy apretó los dientes y corrió endemoniadamente, entregando el alma en cada zancada para empujar a Yaniel, quien gritaba órdenes como un viejo lobo de mar. Así, cruzaron la meta sin aliento y se dejaron caer sobre el muro del malecón. Mientras el sol comenzaba a teñir el horizonte, ambos sonrieron sudorosos, sabiendo que el verdadero premio no era el destino, sino la complicidad de seguir siendo libres en sus propias calles.



