La magia de Gardel

La magia de Gardel

Han pasado 84 años de su muerte pero sigue siendo un ídolo. En Medellín, pelea un lugar con el Padre Marianito, Pablo Escobar, Aristi y en algunos sectores, el mismísimo expresidente Uribe.

De Charles Romuald Gardes, mejor conocido como Carlos Gardel, un francés que inmortalizó el tango, internacionalizó la Argentina y popularizó a Medellín y a Colombia, se ha dicho mucho: que cada día canta mejor, que lo han visto en  alguna estación del metrocable, que fue casi, casi, un enviado de Dios y que no podía morir en una ciudad diferente a Medellín. Y esto último parece ser cierto. No hay unanimidad sobre el lugar y la fecha de su nacimiento. La hipótesis uruguaya sostiene que nació en Tacuarembó (Uruguay), un 11 de diciembre entre 1883 y 1887. La hipótesis francesa sostiene que nació en Toulouse (Francia) el 11 de diciembre de 1890. Hay unanimidad en el hecho de que vivió desde su infancia en Buenos Aires y se nacionalizó argentino en 1923. De lo que no cabe duda ( aunque algunos crean que si) es que falleció el 24 de junio de 1935 en Medellín, en un accidente aéreo.

Cuenta la historia que Gardel  tenia compromisos en  Cali, pero su avión debió hacer escala en Medellín, donde aterrizó a las 2:25 p.m.. La investigación dijo  que el avión de la aerolínea SACO, emprendió el vuelo hacia Cali a las 2:51 p.m. (26 minutos después), pero se desvió de la pista y se estrelló contra  un avión de la firma Scadta, precursora de Avianca. La hora del incidente exacto es las 3:07 p.m.

Aún muchos dudan que Gardel haya muerto y creen haberlo visto cerca al metro de Medellín

Sin embargo sus palabras en el último show que dio en un recital en la Voz de la Víctor en Bogotá, parecieron ser premonitorias: “Antes de cantar mi última canción, quiero decir que he sentido grandes emociones en Colombia. Gracias por su amabilidad tanta. Encuentro en las sonrisas de los niños, las miradas de las mujeres y la bondad de los colombianos un cariñoso afecto para mí. Me voy con la impresión de quedarme dentro del corazón de los bogotanos. Voy a ver a “mi vieja”, pronto. No sé si volveré, porque el hombre propone y Dios dispone. Pero es tal el encanto de esta tierra que me recibió y me despide como si fuera su hijo propio, que no puedo deciros adiós, sino hasta siempre”.

Gardel fue un típico tenor, aunque al final decidió ser barítono ligero. Le decían Carlitos, El Zorzal Criollo, El Morocho del Abasto, El Mago, El Rey del Tango, El Mudo, El Troesma. Hizo cine, tocó guitarra y llenó muchos lugares.

Los tangofilos de Medellín, dicen que ese 24 de junio murió el hombre y nació el mito, aunque igual lo han dicho cuando se murió Pablo Escobar. Como sea Gardel se ha mantenido vigente y su voz aún retumba en las cantinas.

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