Y el man se va, se va y se fue

Y el man se va, se va y se fue

Alguna vez me dio  por canalear y me encontré en Telecaribe,  transmisiones espectaculares de mi olvidado y preferido deporte: el béisbol.

Deleitarse con la voz experta de Mike Schmulson,(ya fallecido) inning tras inning, que si los Mets o los Red Sox, los Cardinals o los Indios de Cleveland; que sí fue safe y no out (de ahí  debió surgir el criollísimo: ” quieto en primera mi hermano”) que si la bola se va, se va, se va y … se fue; que base por bola y no pase por bola (Traducción: eso le pasa por gue_on); que extra-inning es otra entrada (no como las de  el menor de mis hermanos); que roletazo va y roletazo viene.

 

En medio de toda esta jerga deliciosa y anglosajona, mis recuerdos y mi memoria se activaron y como un gran deja vú regrese a las calles de mi amado barrio el Polo Club, al  parque de la iglesia, a la 30 que era la cuadra donde crecí, mi cuadra!!. Corrían los años 60 (1966 para ser más exacto) jugábamos banquitas, ponchados (con las niñas), tarro( versión criolla de las escondidas); íbamos de árbol en árbol por la carrera 24 de la 88, hasta la incipiente avenida 80. No hubo pino, urapán, ni cerezo que se salvara. Los árboles de mi barrio saben lo que en su follaje ocurrió. Eran los días felices de aquellos años maravillosos.

 

Y la bola se va, se va y se fue

Todo era bien, todo transcurría normalmente, hasta que un buen día (cualquiera de los siete, no importa) llegaron ellos. Alguien en la cuadra dio la alarma, la noticia. Todo se supo, pues los hermanos Rodríguez        ( apellido cachaquísimo por cierto) venían desde la mismísima capital del béisbol y las “checas” es decir de Montería, no joooda.

 

Sin siquiera desempacar sus chiros, al otro día de arribar  ya estaban calentando manilla y bola “tesa” , tesa por lo dura, como piedra (de ahí debió surgir el caribeñiiiiisimo    “…uyyyy brother, usted es un teso, un duro”). Los manes eran, ni más ni menos, que selección infantil y juvenil de béisbol de Córdoba, noooojoooda!!!. El infantil, delgadito, engreído, tumbalocas, tiraba duuuuro esa bola (abogado exitoso). El juvenil, buena gente, sonrisa de oreja a oreja, de pretil a pretil como diría Sanchez Juliao; sabio y buen bateador (arquitecto exiliado).

Bola “tesa” , tesa por lo dura, como piedra de donde debió surgir el caribeñiiiiisimo    “…uyyyy brother, usted es un teso, un duro”

Hasta ese año, el tarro o las escondidas (a pesar de que q había sufrido variaciones, pues era con las niñas y en pareja), las banquitas, soldados liberados, la vuelta a Colombia con tapas de gaseosa(que tour de Francia ni que carajo, esta era  más emocionante).

Comenzó entonces la jugadera de béisbol, en la calle, en la 30, en la 27, en la 85 y en el mejor de los diamantes: las canchas de fútbol al lado de la iglesia. Todos los días de vacaciones desde las 9:00 hasta las 5:00, con un obligado break para el lunch, jugábamos el deporte de la bola dura. Que la manilla de primera base no es igual a la del short stop, ni parecida a la del catcher. Dominábamos el left field, o el right o el center field (posiciones no escogidas por influencias políticas- revolucionarias y/o mamertas consecuentes con mayo del 68).

 

Cómo olvidar los partidos tesos, verdaderos clásicos contra el equipo de Pasadena o la novena de la Castellana. Corren ya los 70’s. Ni Travolta, ni los Bee Gees, ni siquiera el parque del caño con su consabido puente del bollo, hoy en día “Parque el Virrey” pudieron escapar de los maravillosos partidos  en sus prados.

Todo pasa y todo queda pero lo nuestro… fue el  béisbol. Si no pregúntenle a Altamar, ese man venido de curramba, hoy ya  cachaquizado, quien en un lance teso y duro en sentido oriente- occidente en plena calle 85, a menos de 10 metros y a 80 kms por hora, me manda una curva interna que me es imposible recepciónar y termina en el ventanal más grande de los Rodríguez. Corra brother y el man se va, se va y se fue.

A Jimmy

 

Por Koko

 

 

 

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