Hay historias que nacen para morir en el olvido y otras que, contra toda lógica, se las arreglan para colarse en el imaginario colectivo como un pariente incómodo que no se va nunca de la casa. La Isla de Gilligan pertenece a esa segunda categoría, y quizás ahí radique su encanto más perturbador. Cuando Sherwood
Hay algo profundamente tragicómico en la Organización de las Naciones Unidas. Como esos matrimonios que llevan décadas juntos más por costumbre que por amor, la ONU sigue ahí, en su edificio de cristal en Nueva York, celebrando reuniones interminables mientras el mundo se desmorona a pedazos. Y sin embargo, nadie se atreve a pedirle el[…..]
Hay artistas que nacen para incomodar y Débora Arango fue una de ellas. Desde que empuñó el pincel hasta que cerró los ojos para siempre en 2005, esta mujer antioqueña vivió en el ojo del huracán, desafiando todo lo que se consideraba decente, moral y apropiado en una sociedad que prefería sus mujeres calladas y[…..]






