Hay relojes que marcan las horas del día y hay relojes que marcan las horas de la especie. El Doomsday Clock —ese artefacto extraño que vive a medio camino entre la física y la profecía— lleva casi ocho décadas midiendo algo que ningún átomo podría cuantificar: la distancia entre nosotros y nuestra propia extinción. Y
¿No es raro que luego de hablar con un amigo del color de unos tenis o el título de una película, de la nada empiecen a salirte noticias y anuncios de lo mismo? A veces hay que empezar por lo incómodo: Orwell se equivocó. No en lo fundamental —sí, nos vigilan, sí, estamos jodidos— sino[…..]
Había una vez en que «bodega» significaba ese lugar donde guardabas cosas viejas. Hoy, en Colombia, la palabra da miedo. Las bodegas ya no almacenan objetos, sino que fabrican odio, mentiras y consensos artificiales. Y lo hacen tan bien que uno ya no sabe qué es real y qué es montaje en las redes sociales.[…..]






