La Constitución es el gordo a quien siempre ponen a tapar. Hoy todos hablan de un acuerdo nacional como si fuera el elixir de nuestra dmocracia o fuera algo novedoso.Y no. Hay una escena que se repite en la historia colombiana con una puntualidad casi cómica. El presidente de turno —acorralado por una crisis, un
Gente, palabra relativa, laberíntica, densa, larga y cuadrada como habitáculo de muros infinitos y silencios de rebote gente, mortales sin astro en el pecho y venas pálidas, con la generosidad enroscada y una aguda joroba en la humildad gente, masa gruesa, inerte, sosa, vasto valle de inviernos recogidos y amarrados con el zumbido más triste[…..]