Me gusta la palabra viceversa porque tiene un olor a eco, a murmullo de ida y vuelta, a búmeran australiano. Es una palabra que no se queda quieta. Va, regresa, se devuelve sobre sí misma como esos pensamientos que uno cree enterrados y aparecen a la madrugada mientras hierve el café. Un giro teatral. Viceversa[…..]






