Los recuerdos querían subirse al camión del trasteo. La lucha fue intensa. Quitar dedo por dedo de la carrocería hasta soltarlos. Algunos me habían acompañado desde hace varios años, pero ya era tiempo de desengancharlos, de dejarlos ir. Todos me trajeron hasta acá. Algunos me dolieron, pero la gran mayoría me han hecho muy feliz.






