La semana comienza y, como siempre, llegan las invitaciones disfrazadas de obligaciones. Hay que responder mensajes, cumplir horarios, atender asuntos pendientes, parecer entusiastas cuando el entusiasmo anda de vacaciones y sonreír en fotografías que nadie volverá a mirar dentro de seis meses. A cierta edad uno descubre que buena parte de la vida se fue
Como en Rayuela, andaban sin buscarse, pero sabiendo que andaban para encontrarse. Uno nació en Ámsterdam y el otro en Barcelona. De poetas y locos ambos tenían un poco. Uno se llamaba Hendrik Johannes, pero le decían Johan. El otro se llama Joan Manuel. Ambos sentían especial pasión por el Barcelona y por la poesía[…..]







