¿Y ahora qué hacemos?

Hay dolores que uno reconoce de inmediato: una tusa, una mala noticia, un recibo inesperado, una rodilla que avisa. Y hay otros más raros, más silenciosos, más difíciles de explicar, como el vacío que deja un Mundial cuando se acaba. El Mundial termina y uno entra en una especie de duelo que no sale en[…..]