En Colombia uno no crece: uno sobrevive a una enciclopedia de medicina artesanal, superstición afectiva y ciencia experimental hecha en la cocina. Aquí las abuelas tenían soluciones para todo, aunque muchas veces el paciente terminara oliendo a café, sábila y Vick Vaporub al mismo tiempo. El hipo, por ejemplo, no era un asunto respiratorio sino






