Atardescentes vs viejos

Hay un viejo poema de Simone de Bouvier. Una parte dice algo así como:“Envejecí a la francesa: sin alarde, sin ruptura, apenas dejando que el tiempo se asentara.El cuerpo se aprovechó de mi distracción.No sé cuándo decidió envejecer, porque lo hizo de forma silenciosa, casi elegante.Un día yo era movimiento, urgencia, promesa. Al otro, continuidad.